Acompañamiento a madres, padres y cuidadores en GranadaCuando cuidar también necesita ser cuidado

La crianza puede ser una experiencia profundamente significativa y, al mismo tiempo, exigir mucho de quien cuida.

Hay momentos en los que el cansancio, la preocupación, la incertidumbre o la sensación de tener que sostenerlo todo empiezan a ocupar demasiado espacio. Esto puede hacerse especialmente visible cuando existen dificultades en el desarrollo de un hijo, un diagnóstico, procesos de valoración, necesidades educativas o terapéuticas o, simplemente, una etapa familiar especialmente exigente.

En TRASTeO, en Granada, ofrecemos un espacio de acompañamiento dirigido a madres, padres y cuidadores para atender también a la persona que existe detrás del rol de cuidado.

Porque acompañar a un niño también implica cuidar a quienes forman parte de su entorno.

¿Cuándo puede ser útil

pedir apoyo?

No es necesario esperar a encontrarse completamente desbordado para pedir ayuda.

Este acompañamiento puede ser útil cuando aparecen situaciones como:

  • sensación de sobrecarga o agotamiento asociado a la crianza;
  • dificultad para encontrar espacios propios;
  • preocupación persistente por el desarrollo o bienestar de un hijo;
  • adaptación a un diagnóstico o proceso de valoración;
  • sentimientos de culpa, exigencia o sensación de “no llegar a todo”;
  • dificultad para conciliar las propias necesidades con las demandas familiares;
  • cambios importantes en la dinámica familiar;
  • desacuerdos o dificultades de pareja relacionados con la crianza;
  • sensación de que el cansancio, el reparto de responsabilidades o las exigencias familiares están afectando a la relación;
  • necesidad de comprender y reorganizar el día a día tras una etapa especialmente exigente.

No se trata de convertir cualquier dificultad en un problema, sino de disponer de un espacio en el que poder parar, comprender qué está ocurriendo y encontrar formas más sostenibles de atravesarlo.

Crianza, identidad y bienestar

Convertirse en madre, padre o cuidador implica mucho más que asumir nuevas tareas.

Cambian las rutinas, las prioridades, las relaciones, el uso del tiempo, la dinámica de pareja y, en muchas ocasiones, también la percepción que tenemos de nosotros mismos.

Cuando gran parte de la vida cotidiana se organiza alrededor del cuidado, otras áreas pueden ir quedando progresivamente en segundo plano: el descanso, las relaciones sociales, la pareja, el ocio, el trabajo o simplemente el tiempo propio.

Desde una mirada centrada en la vida cotidiana, nos interesa comprender qué está ocupando demasiado espacio, qué necesidades están quedando fuera y qué apoyos pueden ayudar a recuperar un mayor equilibrio.

A veces no se trata de hacer más, sino de poder reorganizar lo que ya estamos sosteniendo.

Cuando existe un diagnóstico o una

preocupación por el desarrollo

Cuando un niño necesita apoyos específicos, también cambia la experiencia de quienes le acompañan.

  • Citas.
  • Valoraciones.
  • Coordinación con el colegio.
  • Terapias.
  • Trámites.
  • Decisiones.
  • Incertidumbre.


Además de comprender qué necesita el niño, puede llegar un momento en el que la madre, el padre o el cuidador necesiten poder hacerse otra pregunta:

¿cómo estoy viviendo yo todo esto?

Un diagnóstico, una sospecha sobre el desarrollo o un proceso terapéutico pueden generar alivio, dudas, miedo, expectativas, cansancio o incluso emociones contradictorias.

En TRASTeO entendemos al niño dentro de su contexto y a la familia como una parte fundamental de ese contexto. Por eso, acompañar el desarrollo infantil también puede implicar atender el bienestar de las personas que cuidan.

Diferencias de la

orientación a familias?

Orientación a familias

Está centrada principalmente en el niño y sus necesidades en la vida cotidiana.

Puede incluir aspectos como:

  • comprender determinadas conductas o dificultades;
  • adaptar rutinas;
  • favorecer autonomía y participación;
  • comprender necesidades de regulación;
  • trasladar estrategias al hogar;
  • acompañar determinadas situaciones del día a día.
 

En orientación a familias solemos preguntarnos:

¿qué necesita este niño y cómo podemos acompañarlo mejor?

 

 

Acompañamiento a madres, padres y cuidadores

Aquí el foco se desplaza hacia la propia persona adulta y su experiencia de la crianza.

Trabajamos sobre cuestiones como:

  • cómo está viviendo la crianza;
  • qué impacto está teniendo sobre su bienestar;
  • cómo está afectando a su identidad, sus relaciones o su dinámica de pareja;
  • cómo está organizando sus diferentes roles;
  • qué necesidades propias están quedando relegadas;
  • qué está ocurriendo ante un diagnóstico o una dificultad en el desarrollo de su hijo;
  • qué apoyos necesita para atravesar ese momento.

 

En el acompañamiento a madres, padres y cuidadores añadimos otra:

¿cómo está viviendo todo esto la persona que cuida?

No tienes que poder con todo

Existe una idea muy extendida alrededor de la crianza: que cuidar bien significa ser capaz de sostenerlo casi todo.


Y además hacerlo con paciencia, disponibilidad y sin perder nunca el equilibrio.

Pero necesitar apoyo no dice nada negativo sobre la capacidad de una madre, un padre o un cuidador.

A veces pedir ayuda significa precisamente poder mirar con algo más de distancia una situación que llevamos demasiado tiempo intentando resolver desde dentro.

Cuidar no debería significar perderse dentro del cuidado.

Acompañamiento a madres, padres y cuidadores en Granada

Si la crianza, una situación relacionada con el desarrollo de tu hijo, un diagnóstico, las dificultades en la dinámica familiar o una etapa especialmente exigente están afectando a tu bienestar, podemos valorar contigo qué tipo de acompañamiento puede resultar más adecuado.

No es necesario tener claro qué ocurre ni saber exactamente qué necesitas antes de consultar.

A veces el primer paso es simplemente poder parar y hablar de ello.

 

TRASTeO – Espacio de terapia y desarrollo infantil
Granada

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